Sexto Sentido

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LA INTUICIÓN: EL SEXTO SENTIDO

 “La intuición y no la razón atesora la clave de las verdades fundamentales”

Esta capacidad parece ser algo más que una habilidad extrasensorial. Si nos atenemos estrictamente a su definición “es la percepción íntima e instantánea de una idea o verdad. O la facultad humana de entender algo sin razonamiento, lógica o sentidos.” Bajo este punto de vista, cualquiera de nosotros, sin necesidad de ser videntes, experimentamos alguna vez en la vida ráfagas de comprensión intuitiva. El problema es que nuestra conciencia esta acostumbrada a desechar todo cuanto no proceda de la lógica, y muchas veces no solemos ser conscientes de estos mensajes.

Además, existen técnicas como por ejemplo la relajación y la visualización, o circunstancias especiales, como también el estado de duerme-vela, revelaciones oníricas o situaciones de tensión, en que las defensas del ego racional descienden y somos más receptivos. Cada vez que una corazonada nos impele a actuar de forma inmediata o captamos un presentimiento que después se revela cierto, sentimos la urgencia de llamar por teléfono a alguien a quien no vemos desde hace tiempo y entonces descubrimos que necesita nuestra ayuda, o bien tomamos una difícil decisión que luego se confirma positiva, estamos siendo intuitivos. Algunas personas dicen “no sé cómo, pero lo sabía.” Lo cual sucede bastante seguido en muchos de nosotros.

Esta claro que estas experiencias ponen de manifiesto las diferencias entre intuición y facultades PSI. Así, mientras la primera se presenta simplemente como un presentimiento difuso de algo todavía no ocurrido, o como la solución repentina a un problema, éstas últimas traen a la mente noticias sobre el presente o futuro mediante imágenes. Por otra parte, la intuición va acompañada de un sentimiento de certeza inconfundible, algo que no ocurre con los datos obtenidos mediante clarividencia o premonición, que suelen ser ambiguos y necesitar interpretación (al igual que la requieren las prácticas adivinatorias subjetivas como el tarot).

Existen cuatro métodos básicos en que se manifiesta el pensamiento intuitivo: Psíquicamente (cuando se “olfatea” un peligro inexistente hasta el momento), Emocionalmente (rechazo o atracción inmediata por alguien), Mentalmente (solución instantánea de un problema intelectual) y Espiritualmente (cuando se produce una iluminación o una revelación).

En realidad, músicos, artistas, filósofos y científicos de todos los tiempos, desde Arquímedes a Einstein, pasando por Newton, deben a su intuición importantes descubrimientos o la inspiración de sus mejores obras. Por citar algunos de la larga lista recordemos a Gustav Mähler, quien afirmaba: “yo no elijo lo que compongo, lo que compongo me elige a mí”; a Einstein, quien llegó a decir que “a la hora de hacer ciencia lo único valioso es la intuición”; o Dalí, que esperaba siempre para pintar “el momento en que se produjera el delirio de lo instantáneo, a través de una actitud activa sistemática y sabia ante los fenómenos irracionales”.

Por otra parte, algo que ha sido motivo de numerosos estudios es el hecho que para numerosas personas estas percepciones inmediatas van acompañadas de sensaciones fisiológicas. Curiosamente, todas estas respuestas físicas se anticipan al conocimiento consciente y presentan frecuencias electromagnéticas altas de energía, algo que también ocurre con el acceso al terreno PSI.

Pero, aunque se establezca que la inteligencia intuitiva es innata en todos nosotros, que tiene un sitio en nuestro cerebro y nos advierte mediante la química, pero aún queda un misterio sin resolver: ¿De dónde viene la información que se genera durante este tipo de percepciones? ¿Se originan en nuestro inconsciente o fuera de nosotros? ¿Se trata de una inspiración divina, de una conexión con la energía universal? Tal vez nuestro concepto sobre lo que es interno y externo son obsoletos.

A continuación pasaremos a redactarte diferentes maneras y prácticas para desarrollar nuestro SEXTO SENTIDO.

PRACTICAS SENCILLAS PARA EL DESARROLLO DEL SEXTO SENTIDO

Reconocer el estado: En estado de relajación procura ser consciente de las impresiones que recibes a través de los sentidos y de tus sensaciones internas. Seria bueno que utilizaras una grabadora para registrar en voz alta percepciones como: “Siento mi respiración”, “Huelo a café”, “Oigo una puerta”… Todo cuanto percibimos tiene un significado. Practicar a menudo este ejercicio nos vuelve más receptivos.

Formular una pregunta: La intuición siempre está a nuestro servicio y es posible hacerle todo tipo de preguntas. Eso sí, las cuestiones han de ser concretas o la respuesta se podría interpretar de varias maneras. No se puede plantear por ejemplo una pregunta así: ¿Conoceré a mi pareja ideal?, porque si es alguien que ya se conoce la respuesta será negativa. La pregunta se debe de formular de la siguiente manera: ¿Cuándo conoceré a mi pareja ideal? En cualquier caso, hay que tener cuidado con lo que se desea saber. La intuición siempre contesta y puede que no sea de nuestro agrado lo que nos comunica.

Obtener una respuesta: Escribe en diferentes papeles, diferentes preguntas y después, con los ojos cerrados, elige una al azar. Inmediatamente después, sin dar tiempo al pensamiento racional a interferir, repite en voz alta todo lo que sientes o percibes. Es importante que sea grabado o también puede ser que alguien anote lo que digas. El truco consiste en no callar nada que venga a la mente. Si ésta se queda en blanco, hay que respirar hondo, concentrarse en una de las sensaciones y dejar que nos lleve a otra. Luego analiza tus impresiones y trata de hallarles un significado. Por último mira el papel elegido y descubre la pregunta a la que has contestado. Es mejor no saber a qué se responde al hacer el ejercicio, pues así el consciente no bloqueará el proceso.

Interpretar mensajes: Para descifrar el significado de tus impresiones, analízalas detenidamente. Busca similitudes entre las palabras y pregúntate que quieren decir para ti. Utiliza la asociación de ideas. Si la intuición se ha manifestado mediante imágenes o símbolos, como ocurre en los ejercicios de visualización, entonces intenta averiguar que significan éstos para ti o para tu familia, o conviértete en el propio símbolo para ver que sientes así.

Conocer el futuro: Coge un papel y en el escribe varias preguntas y elige una al azar. Dibuja un cuadrado, cierra los ojos y divaga mentalmente por cada una de sus esquinas, mientras visualizas diferentes escenas, sentimientos o cosas en cada una. Las visualizaciones que has tenido en la primera esquina corresponden a tu situación en el presente. La segunda contiene datos acerca del futuro próximo. La tercera desarrolla la situación anterior. Y la cuarta habla sobre los cambios que pronto experimentarás.

A cara o cruz: Para obtener una respuesta intuitiva simple, toma una moneda, a cuyas caras hayas asignado un significado positivo o negativo respectivamente, y arrójala al aire. Existe otro método que consiste en abrir un libro y leer una frase al azar. O prestar atención a nuestra percepción sensorial, en el preciso instante en que hacemos la pregunta.

Evitar autoengaños: Es difícil saber cuándo una información ha sido brindada por la intuición u obedece a una reacción emocional, ansiedad, imaginación, rebeldía, etc. Para no auto engañarnos es recomendable por los expertos “conocerse uno mismo”, y así identificar las propias motivaciones y miedos. Existen ciertos hábitos que nos ayudarán los cuales son: llevar un diario de nuestros estados anímicos, practicar técnicas que nos eduquen para concentrar la atención, como yoga, chi-kung, meditación, etc. También es positivo hacer ejercicio físico, abrir el corazón al mundo que nos rodea y gozar con un sentimiento de gratitud hacia nuestros semejantes, así como cultivar el sentido del humor, y jugar como si fuéramos niños.

A tener en cuenta:

Si trabajamos al máximo nuestros sentidos, como instrumentos únicos que nos permiten relacionarnos con nuestro entorno, aunque primero consideremos sus componentes por separado, después se unen formando una síntesis. Y es a través de esta síntesis, que aparece una nueva entidad cuya naturaleza no habíamos previsto al considerar los cinco sentidos por separado: el Sexto Sentido, cada uno de nosotros somos un mundo. En cada persona existen diferentes maneras de desarrollarlos.

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